Como señal de la continuación del Carnaval, desde muy temprano en el quiosco la banda de música alegra el centro de la población. La autoridad municipal con el fin de invitar a las y los integrantes de la cofradía del Dulce Nombre de Jesús y a la sociedad del Niño Dios al Palacio Municipal, manda a una persona como enviado al Barrio del Niño con regalías acompañado de la banda de música.

El Presidente Municipal y su Cabildo al llegar a este lugar hacen entrega en diasas de carrizo tamales en señal de agradecimiento por las atenciones recibidas el día anterior, después de este protocolo da inicio el recorrido que llena las calles de grupos culturales, comparsas y partidas de diablos hacia el teatro al aire libre, donde el Ayuntamiento comparte tamales con todos los concurrentes.

Una de las actividades simbólicas de esta fecha se lleva a cabo en la explanada municipal donde personificaban a curas, obispos y un sacristán que acompañaban a los diablos simulando una misa donde los curas aventaban ceniza en diferencia al martes. Según la versión del señor Filogonio Álvarez, antiguamente la autoridad municipal era parte fundamental en la organización del Martes y Miércoles de Carnaval ellos se encargaban de mandar oficios a los diversos establecimientos para pedir cinco diablos quienes debían pagaban sus gastos en renta de trajes, compra de talco, cascarones, serpentinas, etc.

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