El contrato de Leo Messi es la clave en la salida del atacante argentino del Barcelona. El internacional albiceleste interpreta en el documento que es libre por partida doble, pero el club azulgrana insiste en que tiene contrato en vigor y que su cláusula es de 700 millones de euros.

Messi entiende, como enviaron sus abogados vía burofax el pasado martes, que el plazo para renunciar al año opcional de contrato que tenía se ampliaba por el coronavirus, ya que el fin de todas las competiciones se prolongó, y que, por lo tanto, la fecha del 10 de junio, a la que se remiten en el Camp Nou, no tiene validez. Hay que contar 10 días después de la final de Champions League, por lo que está dentro del plazo establecido ya que lo dijo dos jornadas después.

Pero, además, el contrato tiene estipulado que en último año, el curso 20-21, no tiene cláusula y que debe negociar su salida, como adelantó anoche El Larguero. Es decir, ya no vale 700 millones y ambas partes deben alcanzar un acuerdo para poner fin a la relación que les ha unido los últimos 20 años. En consecuencia, no solo cree que ya es libre sino que en el peor de los casos puede salir sin abonar esa cantidad estos días porque ya está en su última campaña.

En el caso de que se vaya ahora sin alcanzar un acuerdo económico, el Barça podría denunciar a Messi por incumplimiento de contrato, pero teniendo en cuenta de que las variables que tendría en cuenta el juez (años, meses restantes de vínculo…) su salida sería a un precio notablemente inferior a los 700. El Barça quitó la cláusula porque el espíritu general del contrato del internacional albiceleste era amistoso y cordial hacia el que ha sido capitán culé.

En el Barcelona, no obstante, insisten en que ninguna de las dos opciones que plantea Messi para salir son válidas. Reiteran que tenía que haber comunicado su no continuidad antes del día 10 de junio y niegan que este último año no tenga cláusula. Mantienen que no negociarán por él y que la entidad que lo quiera debe abonar 700 millones. Creen que el argentino incumple contrato si se va y el club de destino no abona esa cantidad. Si se marcha de forma unilateral, un juez debería determinar el precio de su libertad.

Messi, no obstante, se mantiene firme y hoy no pasó el test PCR y tampoco acudirá mañana al primer entrenamiento de Koeman. Entiende que es libre y que ya no tiene vínculo con el Barça. El club medita cuál es ahora su próximo movimiento y si le aplica el código interno.

Messi, no obstante, sigue pidiendo al club una reunión para negociar su salida de forma amistosa.

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