La cuarta fue la vencida para Quique Setién (5-0). Tras dos victorias poco convincentes ante Granada e Ibiza y una derrota clara en Mestalla el Barcelona se presentaba con dudas ante el Leganés del mexicano Javier Aguirre. Y más cuando a los 20 segundos de partido estuvo a punto de marcar Braithwaite para los pepineros con un remate lejano que rozó el poste. Pero esa ocasión sólo fue un espejismo para los de Aguirre, que acabaron goleados. Griezmann hizo el 1-0 a los cuatro minutos tras un pase de Semedo y ahí se acabó todo. Lo mejor que le podía pasar a este Barcelona era marcar pronto para tranquilizarse en su juego y cocinar el partido a su gusto. El Leganés no fue rival a partir del gol, aunque Braithwaite y Ruibal siempre buscaron puerta cada vez que se acercaban al área, y los azulgrana ya esperan rival en los cuartos de Copa.

Setién no dejó nada en el banquillo -tampoco es que tuviera mucho más- y sacó un once de gala. Sólo faltaba el lesionado Luis Suárez y Arturo Vidal ganó la partida a Rakitic y Arthur como acompañante de los fijos Busquets y De Jong. Visto lo visto parece que los jugadores ya entienden mejor las explicaciones de su técnico y a la esperada superioridad en la posesión del balón se le unió una verticalidad ausente en los tres partidos anteriores. Como ejemplo decir antes del 2-0 de Lenglet en el minuto 27 a la salida de un córner botado por Messi, los azulgrana ya habían tenido más ocasiones que en los tres choques anteriores con el cántabro en el banquillo.

Las bandas también fueron parte importante a la hora de interpretar la victoria. Semedo y Jordi Alba se convirtieron en dos atacantes más abriendo el campo y complicando mucho la táctica de contención implantada por Aguirre ante la ausencia de posesión del balón. El portugués es mucho más ofensivo que Sergi Roberto y por ahí gana mucho el Barcelona. El Leganés se dio cuenta pronto de que su guerra está en el choque del domingo ante la Real Sociedad e intentó evitar la goleada como mal menor. El 2-0 al descanso se antojó corto para los méritos de los azulgranas.

La segunda parte se convirtió en una oda a la relajación. Cada equipo fue consciente de su rol tras los primeros 45 minutos y hubo un alto el fuego no pactado pero real. Diría que el partido se convirtió en un exigente entrenamiento táctico para ambos. El Barcelona buscaba formas de romper defensas cerradas y el Leganés tácticas de contención y salidas rápidas a la contra para los partidos de fuera casa que le esperan en la segunda vuelta liguera para intentar salir de los puestos de descenso.

Al filo de la hora de juego Javier Aguirre dio descanso a Jonathan Silva y Roque Mesa dando entrada a Kevin Rodrigues y Eraso justo un minuto antes de que Messi hiciera el 3-0 tras otra jugada elaborada por el club azulgrana. Con todo el pescado vendido Setién también movió fichas sacando a Rakitic y Junior. La última media hora se hizo larga para los madrileños porque no les duraba más de tres pases el balón y se pasaron todo el choque corriendo detrás de él. Y les cayeron dos goles más. El cuarto tras una triple ocasión de Ansu Fati, Messi y Arthur, quien acertó con la red tras los despejes de Cuéllar y Awaziem en los dos primeros remates. Y el quinto para el doblete de Messi tras driblar a Cuéllar en su media salida. El Barcelona vence y convence, ahora necesita continuidad en ese juego. En una semana puede tener un duelo contra el Real Madrid en cuartos de la Copa y ahí sí que no valen probaturas.

Fotos: Reuters

Facebook Comments